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Gente con Speed

ataques literarios

LA APUESTA

LA APUESTA Se sabía observado. Sentía que las miradas se le clavaban en su rostro. Estaba nervioso.
Trató de relajarse mezclando con el dedo índice los cubitos de hielo que reposaban en la superficie de su Vodka con Speed.
Lo único que se escuchaba era el repiqueteo de los hielos.
Trataba de no levantar la vista para acallar sus nervios. Sentía que se le iba a vislumbrar el temor y la ansiedad en la mirada.
Como en un perverso ritual de sexo lujurioso, había desnudado despacio, ante su mirada, cada una de las alternativas que se le presentaban.
Desde la otra punta, su amigo le quería transmitir con la mirada un mensaje, mientras lentamente rodaba por su frente una tenue e imperceptible gota de transpiración. “No vayas a cometer una locura” parecía decirle con los ojos vidriosos, conteniendo la excitación del momento. “Nos puede costar cara tu torpeza” sentía en su respiración.
Igualmente él ya lo tenía decidido. Dejó caer sus hombros, reposó su espalda en la silla y gritó “!quiero!” arrojando sobre la mesa el ancho de espadas.
“!Grande Tecla!”, exclamó el Sordo. “Te toca lavar los platos Enano” agregó, mientras se reía.

Salud.

UN CUENTO DE NAVIDAD

UN CUENTO DE NAVIDAD

Cuenta la leyenda, que desde hace muchos, muchos años, vive en el Polo Norte la familia de los Niclaus, la cual fue desterrada del Reino de Dinamarca por el entonces Rey Arcalab III. Según relatan las antiguas escrituras, el destierro se debió, esencialmente, a un acto despótico e infundado, dado que, el por entonces Archibald Niclaus, primo del Rey, era un hombre bondadoso, con gran aceptación entre sus pares, lo que traía la envidia de Arcalab.

Una de las prácticas que más enceguecía al rey, era la costumbre ancestral que practicaba esta familia de obsequiar regalos a la gente del pueblo, una vez al año, en coincidencia con la Navidad cristiana, malgastando, según su pobre entender, la fortuna familiar.

Es así, como a mediados del Siglo XIV, presas del odio del Rey Arcalab III, la querida familia se vio obligada a emigrar al norte…
Dado lo despoblado de la zona, ellos se convirtieron en sus propios reyes y construyeron allí su nueva vivienda. La mujer de Archibald, la dulce Sara, y el pequeño Nicolás eran los otros miembros familiares. Luego, en el Polo Norte, no había nadie más…, o casi nadie.

Porque resulta que en una cálida mañana de deshielo, Archibald, que había salido de pesca para alimentar a su familia, se cruza en su derrotéo con una colonia de pequeños seres, que cantaban maravillosas canciones y, que al cruzarse con Archibald, creen ver en el la carnalización de una vieja profecía de la aldea de los Enanos que rezaba lo siguiente: “Un día, cuando el frío no sea frío y cuando os encontreis llenos de regocijo, aparecerá de la nada un hombre, alto entre los más altos, al que deberais seguir pues tiene, en su vida, y en la de su descendencia, el camino de la felicidad para el mundo”.

Es así como el pretérito Papá Noel se encuentra con los enanos que completarán el equipo y los llevarán, durante años, a convertir en sonrisas las navidades de los niños del mundo.

Esto siguió hasta que Archibald abandonó este mundo, siendo su hijo Nicolás el encargado de continuar la misión de su padre…, y así, de generación en generación, de padres a hijos, fue pasando la antorcha en la familia Niclaus. Hasta que, hace pocos años, sucedió lo imprevisto. EL patriarca de la familia tuvo una hija mujer, y no un niño. Dado el marketing reinante, esta se ve obligada, todas las navidades, a disfrazarse de hombre con sus ropas rojas, pero, generalmente, cuando llega a la Argentina, y dado el calor reinante, aprovecha los momentos de somnolencia de las familias para airearse un poco, despojarse de sus vestiduras, y embeberse una Speed bien helada.

¿Por qué en la Argentina se preguntarán ustedes? Simplemente, porque acá encontró al más favorito de todos sus enanos, que tuvo la gentileza de tomar esta foto, y contarnos este relato, para el deleite de todos los que, aún, creemos en la Navidad.

Salud

ELIGE TU PROPIA AVENTURA

ELIGE TU PROPIA AVENTURA Así, como el título de hoy, se llamaba una serie de libros para chicos/adolescentes que supo tener su fama en la décadas del 80/90. Estos cuentos narraban historias donde el lector, en base a posibles elecciones que daba el autor, construía la historia que más le gustaba. La esencia era que los chicos aprendieran el valor de la toma de decisiones y como elecciones distintas podrían acarrear distintos resultados a los héroes de turno.

No sabemos para qué nos cagamos explicando esto, si, seguramente, ustedes habrán leído, o visto al menos, un libro de la serie.

¿Cómo? ¿Qué es un libro?

Estamos peor de lo que imaginábamos…

Bueno, entonces va nuevamente nuestra explicación. Resulta, que hace muchos, muchos años, existían unas especie de cajitas de cartón, que en su interior guardaban una enorme cantidad de papeles donde alguien había escrito cosas, re lindas, para que otros las lean. Estas cajitas, a las que llamaremos libros, se guardaban en unos estantes re lindos también y, como premio, aquel que leía una cajita entera se llevaba una neurona más a la cabeza.

¿Entendieron ahora?

Bué, sino, jodansé y vayan al fotolog de una tal Nazarena que no sabemos qué mierda hace en una foto con todo el equipo de Vélez montado encima…

A los que siguen leyendo, les ofrecemos también, elegir su propia aventura. El final de la historia dependerá de las elecciones que vayan tomando. A modo de regla les decimos que cada párrafo estará enumerado y, al final de cada uno, se les dará la opción de leer uno u otro párrafo con números, de acuerdo a lo que elijan. Llamaremos a esta historia: “¿Será Amor?”

1) Nuestra protagonista se encuentra confundida. Sabe que su amor existe, sabe quien es, pero duda entre tirarse a la pileta y confesarle toda su pasión o, por el contrario, seguir sin soltar prenda, callarse todas sus inseguridades, y seguir viviendo cobardemente.
Así que se va a encontrar con su amor, sin tener decidido que es lo que va a hacer
Si elegís encontrarte y contarle lo que sentís elegí 2. Si preferís ser cobarde y no enfrentar tus sentimientos elegí 3

2) Muy bien, elegiste contarle. Así que llegás a la cita y te disponés a hablar. En realidad es una actitud, porque de tu boca solo sale silencio. Estás muda. La cobardía te está venciendo. Si elegís seguir muda y no hacer nada elegí 4. Si preferís estamparle un beso para romper la timidez, elegí 6

3) Cobarde!!!. Te sentís el peor de los seres. Llegas a la cita y si, te ve tu pareja que piensa: a ésta lo único que le interesa es coger y no enfrenta sus sentimientos. Le doy para que tenga y después sigo la joda con mis amigos. Si aceptás la propuesta sexual elegí 5. Si prefería que no te traten como hueca y te disponés a hablar, elegí 2

4) Calladita, calladita, te llevan a la camita. Sos solo un objeto sexual y te sentís como tal. En realidad seguís siendo una cobarde que solo sirve para abrir las gambas. ¿Qué hacés? Si solo buscas que te la pongan, pasá a 5. Si buscás algo más, andate al 6

5) Y si. Te trató como una muñeca inflable. Y todo por no abrir la boca a tiempo. Si aparentás ser una boluda, te van a tratar como tal. El sexo no estuvo mal, sobre todo cuando se prendió el Enano, pero vos estabas buscando algo más que eso. Si elegís seguir siendo una boluda, y que tu amigo y el Enano, llamen también al Tecla y al Sordo para que te inventen nuevos agujeros, elegí 8. Si estás arrepentida y sentís ganas de hablar, ya es tarde, así que pasá al 8 también

6) Lo besas y rompés el silencio. Le decís la verdad. Le decís que lo amás y que tu vida sin él no tiene sentido. Que cuando suena el teléfono, solo pensás en que puede ser él, y que si es él, temblás al oir su voz, y que si no es él igual pensás en él y te vas al baño y le dedicás un rapidito. El se queda callado. Solo pueden pasar dos cosas: si pensás que el amor triunfa, pasate al 7. Sino, al 8

7) El abre su corazón duro. Te dice que sí, que el tampoco puede vivir sin vos y toda una sarta de pavadas que solo un enamorado puede decir. Si lo escuchas contenta, pasate al 9. Si ya no lo aguantás de tan pelotudo, andate al 8

8) Llegaron el Tecla y el Sordo, y junto al Enano, le pegaron un shot en el orto a tu novio. Asumís la del perrito, y pasás la noche más salvaje e inolvidable de tu vida. El resto de tu existencia acontece venerando a estos dioses del sexo y, rogándoles, por una noche más de partuza, y pepe pepepepé. Fin

9) Si, era todo lo que imaginabas. Pero en tu interior pensás: La partuza no hubiese estado mal tampoco. Así que después de besarlo apasionadamente y jurarle amor eterno, lo tomás de la mano y juntitos, como dos enamorados, se dirigen al 8

Gracias a nuestro amigo de la foto (si, la mando a genteconspeed@yahoo.com.ar y si, nos parece que confundió la lata con el consolador de la abuela). Gracias a quien inspiró esta historia.
Gracias al amor

Salud