
Así, como el título de hoy, se llamaba una serie de libros para chicos/adolescentes que supo tener su fama en la décadas del 80/90. Estos cuentos narraban historias donde el lector, en base a posibles elecciones que daba el autor, construía la historia que más le gustaba. La esencia era que los chicos aprendieran el valor de la toma de decisiones y como elecciones distintas podrían acarrear distintos resultados a los héroes de turno.
No sabemos para qué nos cagamos explicando esto, si, seguramente, ustedes habrán leído, o visto al menos, un libro de la serie.
¿Cómo? ¿Qué es un libro?
Estamos peor de lo que imaginábamos…
Bueno, entonces va nuevamente nuestra explicación. Resulta, que hace muchos, muchos años, existían unas especie de cajitas de cartón, que en su interior guardaban una enorme cantidad de papeles donde alguien había escrito cosas, re lindas, para que otros las lean. Estas cajitas, a las que llamaremos libros, se guardaban en unos estantes re lindos también y, como premio, aquel que leía una cajita entera se llevaba una neurona más a la cabeza.
¿Entendieron ahora?
Bué, sino, jodansé y vayan al fotolog de una tal Nazarena que no sabemos qué mierda hace en una foto con todo el equipo de Vélez montado encima…
A los que siguen leyendo, les ofrecemos también, elegir su propia aventura. El final de la historia dependerá de las elecciones que vayan tomando. A modo de regla les decimos que cada párrafo estará enumerado y, al final de cada uno, se les dará la opción de leer uno u otro párrafo con números, de acuerdo a lo que elijan. Llamaremos a esta historia: “¿Será Amor?”
1) Nuestra protagonista se encuentra confundida. Sabe que su amor existe, sabe quien es, pero duda entre tirarse a la pileta y confesarle toda su pasión o, por el contrario, seguir sin soltar prenda, callarse todas sus inseguridades, y seguir viviendo cobardemente.
Así que se va a encontrar con su amor, sin tener decidido que es lo que va a hacer
Si elegís encontrarte y contarle lo que sentís elegí 2. Si preferís ser cobarde y no enfrentar tus sentimientos elegí 3
2) Muy bien, elegiste contarle. Así que llegás a la cita y te disponés a hablar. En realidad es una actitud, porque de tu boca solo sale silencio. Estás muda. La cobardía te está venciendo. Si elegís seguir muda y no hacer nada elegí 4. Si preferís estamparle un beso para romper la timidez, elegí 6
3) Cobarde!!!. Te sentís el peor de los seres. Llegas a la cita y si, te ve tu pareja que piensa: a ésta lo único que le interesa es coger y no enfrenta sus sentimientos. Le doy para que tenga y después sigo la joda con mis amigos. Si aceptás la propuesta sexual elegí 5. Si prefería que no te traten como hueca y te disponés a hablar, elegí 2
4) Calladita, calladita, te llevan a la camita. Sos solo un objeto sexual y te sentís como tal. En realidad seguís siendo una cobarde que solo sirve para abrir las gambas. ¿Qué hacés? Si solo buscas que te la pongan, pasá a 5. Si buscás algo más, andate al 6
5) Y si. Te trató como una muñeca inflable. Y todo por no abrir la boca a tiempo. Si aparentás ser una boluda, te van a tratar como tal. El sexo no estuvo mal, sobre todo cuando se prendió el Enano, pero vos estabas buscando algo más que eso. Si elegís seguir siendo una boluda, y que tu amigo y el Enano, llamen también al Tecla y al Sordo para que te inventen nuevos agujeros, elegí 8. Si estás arrepentida y sentís ganas de hablar, ya es tarde, así que pasá al 8 también
6) Lo besas y rompés el silencio. Le decís la verdad. Le decís que lo amás y que tu vida sin él no tiene sentido. Que cuando suena el teléfono, solo pensás en que puede ser él, y que si es él, temblás al oir su voz, y que si no es él igual pensás en él y te vas al baño y le dedicás un rapidito. El se queda callado. Solo pueden pasar dos cosas: si pensás que el amor triunfa, pasate al 7. Sino, al 8
7) El abre su corazón duro. Te dice que sí, que el tampoco puede vivir sin vos y toda una sarta de pavadas que solo un enamorado puede decir. Si lo escuchas contenta, pasate al 9. Si ya no lo aguantás de tan pelotudo, andate al 8
8) Llegaron el Tecla y el Sordo, y junto al Enano, le pegaron un shot en el orto a tu novio. Asumís la del perrito, y pasás la noche más salvaje e inolvidable de tu vida. El resto de tu existencia acontece venerando a estos dioses del sexo y, rogándoles, por una noche más de partuza, y pepe pepepepé. Fin
9) Si, era todo lo que imaginabas. Pero en tu interior pensás: La partuza no hubiese estado mal tampoco. Así que después de besarlo apasionadamente y jurarle amor eterno, lo tomás de la mano y juntitos, como dos enamorados, se dirigen al 8
Gracias a nuestro amigo de la foto (si, la mando a genteconspeed@yahoo.com.ar y si, nos parece que confundió la lata con el consolador de la abuela). Gracias a quien inspiró esta historia.
Gracias al amor
Salud