FALLECIDO
Ayer el Enano se murió. Salió con la bici a comprar fasos al kiosco y lo tocó un camión desde atrás cuando volvía. Quedó tendido en la vereda. Lengua afuera y su humanidad abarcado 3 baldosas. El Tecla y el Sordo salimos afuera apenas escuchamos el golpe. Algo nos imaginábamos. De golpe y porrazo sentimos como todo perdía sentido.
El Enano, nuestro amigo, se encontraba inmóvil, no respiraba. La gente corría, se agarraba la cabeza. Algunos decía “pobre pibe…, tan chiquito”
La ambulancia llegó en seguida. Los doctores lo examinaron. “No hay nada que hacer” se decían entre ellos. Le taparon el rostro con una campera…
En eso sucedió lo increíble. El Enano pegó un grito y se incorporó. Parecía que le habían metido un dedo en el culo.
Todos los que estábamos ahí nos miramos atónitos. Sí. ¡El Enano estaba vivo! ¡Estaba vivo!
No quiso saber nada con irse en la ambulancia. Solo quería ir con nosotros a la casa del Polaco. Nos abrazaba y no nos soltaba. Parecíamos sus revistas porno de cómo nos estrujaba… Pero estábamos tan felices de que siga estando con nosotros que hasta al Sordo se le escapó un “Enano, te quiero”. Era conmovedor.
Una vez en la casa nos sentamos y empezó a hablar. Parecía una catarata de palabras. Trataremos de ser lo más fieles en la conversación que allí se produjo.
T: Enano. ¿Estás bien? ¿Te duele algo? Pensamos que te habías muerto
E: Loco…, me morí en serio
S. Dejate de decir huevadas
E: De verdad, vi la luz
Silencio
E: La cosa fue así. Recuerdo bien que me caí de la bici. Y al toque era como que veía mi imagen, tendida en la acera, desde arriba
T: Noooo
E: Si. Lo primero que pensé en cuanto me vi desde afuera fue: ¡Qué rico guacho que soy! Me queda bien esa remera celeste…
Silencio
E: De golpe como una luz me iluminó desde arriba. Tipo la de los teatros… Me empecé a elevar. Y es como que aparecí en las puertas del cielo. Allí estaba San Pedro, que discutía con alguien
S: ¿Con quién?
E: Al principio no me di cuenta. Al acercarme vi que era Perón. ¡Estaba sacadísimo!
T: ¿Con San Pedro?
E: Decía que quería bajar un rato a la tierra. Que cómo podía ser que le quieran enchufar una hija. Gritaba: A esa Marta Holgado hasta su propio apellido le queda grande!!!
S: Jaja
E: Yo también me reí. Y en cuanto escucharon mi risa se callaron. San Pedro me miro de arriba abajo (ni movió el cuello) y me dijo: ¿Vos quién sos?
Silencio
E: El Enano le dije. Y se rió. Se cagó de risa. Tanto se rió que la verdad me calenté y le tiré un par de patadas. Para qué!!! Me mandó un par de grandotes que me revolearon y me tiraron por un tacho.
T: ¿Y?
E: Al toque estaba frente a Satanás
Silencio
E: Loco. Era una mina Satanás. Re fuerte la yegua. Encima el colorado me re calentaba. Le salía esa colita de atrás y me la quise voltear…
T: ¿Cómo te vas a querer coger a Satanás? ¿Estás loco?
E: El tema es que la histérica no quiso saber nada y me sacó a patadas de ahí. Me pegó un shot en el culo y de pronto desperté en la vereda y los vi a ustedes…
Silencio
S: Un divague loco
T: Estás pirado nene
S: Pará de decir boludeces
T: Una tras otra
S: Estas enfermo!!!
T: Esa remera celeste te queda para el orto
Salud
Existen varias teorizaciones filosóficas sobre “Qué es la vida”. Que la vida son momentos, que es un camino hacia la muerte, que es un paso previo, etc… Nosotros, no congeniamos en realidad con ninguna de ellas. Pensamos, simplemente, que la vida es la sumatoria de los recuerdos que tenemos de ella.